«Mi nombre es Lizbeth Rodríguez

Mi familiar desaparecido es mi padre, quien fue desaparecido en el año 2004, víctima de una ejecución extra judicial. Los hechos ocurrieron en la Palma, Cundinamarca. Mi padre trabajaba en una mina  de esmeralda en Boyacá, él de eso nos sustentaba. Él trabajaba en la mina, como decimos allá se rebuscaba, de ahí el hizo la casa en la que vivimos,  de ahí, de ese trabajo. Él era esmeraldero y se caracterizaba porque era una persona muy noble, la gente del pueblo lo estimaba mucho por eso, era muy sociable.

La Fiscalía tiene algunas pistas del Batallón que operaba en ese entonces, en realidad si se tienen algunas personas identificadas, hasta el momento ha habido audiencias, es lo que la Fiscalía nos ha informado, que algunos de estos militares se les han hecho audiencias pero hasta el momento no nos han dicho bien a ciencia cierta que ha pasado con el caso.

En  ese entonces los restos de mi padre los echaron en una fosa común. No recuerdo bien pero ya hace como 4 o 5 años la Fundación Nydia Erika Bautista junto con la Fiscalía trabajaron para poder identificar los restos de mi padre. Nos hicieron una prueba de ADN a mi madre, a mi hermano y a mí, para que así los forenses pudieran hacer la identificación de los restos. Cuando fueron, solamente encontraron las maxilares. Resulta que mi padre tenía puente, algo que nos ayudó mucho ya que mi madre reconoció el puente. Aún así nos hicieron la prueba y salió positiva dándonos cuenta de que esos restos pertenecían a él. Lo demás no se pudo encontrar, solo fueron las maxilares. la Fiscalía nos entregó esos maxilares para poder hacer la ceremonia digna, porque a él no lo pudimos  sepultar dignamente, cuando llegamos ya lo habían sepultado. La Fiscalía nos entregó las maxilares en una cajita, la Fundación nos colaboró para darles una cristiana sepultura; entonces gracias a Dios a mi padre lo encontramos, ahora estamos es a la espera de resolver por qué lo asesinaron, quiénes, para qué y por qué.

Con el Estado la verdad es muy difícil, es una fuerte pelea con estos casos de falsos positivos y demás casos que el Estado ha cometido, es muy difícil luchar contra eso. Pienso que no nos vamos a detener y vamos a seguir buscando la verdad donde sea.

Es muy  triste ver lo que pasa en este país, ver todo lo que ha hecho el Estado, porque son quienes han generado violencia en este país. Es muy triste ver tantos casos de crímenes de lesa humanidad por parte del Estado y bueno de todas las partes en el  conflicto. Entonces no solo quisiera que se resolviera el caso de mi padre sino que hay muchos casos, demasiados casos de falsos positivos, a muchos líderes sociales y hay demasiados casos por resolver.

La verdad se tiene que saber, pero una verdad que acoja a todos, cada caso que escuchemos, cada historia de cada persona es muy importante. Miremos más a fondo lo que ha pasado en realidad  en el marco del conflicto en el país, porque hay muchos casos y muchas cosas que la gente que no sabe o que simplemente ignora.  Debemos llegar a muchas personas para sensibilizar, que no se vuelva a repetir esto que nadie más tenga que pasar por lo que hemos pasado muchas personas, que se haga justicia, que ningún caso quede en impunidad.

La Fundación ha sido muy  importante en todo este proceso, a la Unidad de búsqueda de personas  desaparecidas es un trabajo muy duro pero hay que buscar a cada persona, debe haber personas muy responsables en estos casos  y de las personas que van a  pertenecer en la Comisión de la Verdad,  que estén bien capacitadas para este caso.»