«Mi nombre es Martha Liliana Ramírez, mi familiar desaparecido es mi hijo Andrés Mauricio Hurtado Ramírez, desaparecido el 4 de enero del 2013  en el norte del departamento  del Cauca.

El iba en una moto que a los dos meses de ocurridos los hechos, apareció en un parqueadero con la llave puesta;  pero la justicia  me cerró las  puertas, es algo bien doloroso.

Fui a la  Procuraduría de Cali, inicialmente cuando lo desaparecen,   porque los agentes de la  SIJIN,  escondían información o eran  totalmente indiferentes, no subieron la información al SIRDEC;  yo en esa época no  sabía que era SIRDEC ni esas  cosas, entonces ellos se sientan conmigo tres horas  y toman los datos, yo  escuché a uno de ellos hablando,  decía que por qué tenían que atender a esa señora, uno cree que la justicia lo va a ayudar y pues yo  vivía en un cuento maravilloso con los policías, entonces  fui y allá me dijeron  que allí no iba a quedar constancia  de que yo había ido, entonces busque una ONG  que es para buscar desaparecidos en  Bogotá. Yo he  tocado todas las puertas y todas me las cierran, con la Fundación Nydia Erika Bautista me han abierto las  puertas, es totalmente distinto a la búsqueda que realiza una sola persona, o sea, uno solo sin un respaldo. La búsqueda ha sido muy dolorosa, extremadamente doloroso y la justicia no ayuda en nada  y si  no fuera por la Fundación Nydia Erika Bautista pues  yo no sé qué hubiese pasado.

Al Estado le exijo la verdad  de lo que pasó con él, yo sé  a qué iba él al Cauca, en el momento  en que él iba no lo sabía, en cuanto empiezo la búsqueda, que tuve que hacer como investigadora en el caso de la desaparición de mi muchacho, tuve que hablar con las FARC, meterme a lugares  extremadamente peligrosos, gloria a Dios nada me hicieron. Me fui para el Cauca y todo, entonces  yo quiero que me digan la  verdad, yo sé que la Fiscalía sabe;  que me digan qué pasó  y  me entreguen los restos, ya sean quemados o como estén,  para darle una cristiana sepultura y terminar tanta incertidumbre. A veces uno se hace la falsa esperanza de que va a llegar vivo, que lo han reclutado para la guerra,  pues tenía 21 años y a mí me parece que era jovencito. Eso quiero, que el Estado me entregue los huesos, que no me den dinero,  que me den a mi muchachito.

Yo definitivamente  creo que fue el Ejército;  la Fiscalía me dice que fueron las FARC,  pero yo creo que fue el Ejército, porque  es una zona militarizada y porque escondieron la moto en ese parqueadero, luego de eso me llama un mayor de la Policía y no me dice que la moto está ahí, sólo me pregunta por mi hijo, me dice que me va a colaborar y me engaña totalmente, entonces yo veo que ellos cometieron mucha irregularidad en el caso de mi hijo. Yo pienso  que escondieron varias cosas, yo digo que fueron agentes del Estado, no puedo decirle quién, pero ojalá yo pudiera ir  a hablar con esas personas y decirles  qué es un  dolor de madre, cárcel no quiero, solo quiero  que me entreguen mis restos pero no sé quiénes son.

Yo espero que  esta Unidad de Búsqueda sí funcione, que no sea como la que había, que ellos activaban el Mecanismo de Búsqueda Urgente,  sí me contaron que vieron la foto de mi hijo en diferentes fiscalías del país, pero ese Mecanismo lo abrieron como a los tres meses de la desaparición de él por la Fundación Nydia Erika Bautista,  porque fui  con la doctora Rocío y la Doctora  Andrea activaron el Mecanismo y sólo funciona en Bogotá,  porque no sólo es en Bogotá que desaparecen gente,  eso pasa en todo el país, entonces yo pienso, en mi humilde opinión,  que esta Unidad de Búsqueda debería existir y operar  en  todo el país para que el Mecanismo funcione y que no lo hagan a uno  esperar  72 horas, porque en ese tiempo los matan o  les pueden hacer de todo.

Entonces eso quiero, que las cosas cambien para bien de mi país y que otro colombiano no pase por  un dolor así,  en mi caso un esposo es un esposo, un hijo es un hijo y es muy doloroso. Él era muy noble, él no podía ver a alguien aguantando hambre porque le daba un plato de comida, era muy trabajador, era buen amigo, le gustaba mucho ayudar a sus amigos. Yo lo regañaba diciéndole que amigos no hay, que no fuera tan confiado, pero esa era la forma de ser en su esencia, era el mejor hijo y de pronto para las personas que lo desaparecieron era un estorbo menos, pero para mí era lo más grande.

Para venir a estas cosas, uno tiene que llenarse de mucho valor porque recordar todo esto no es fácil, él va a cumplir 5 años de desaparecido y yo quisiera definitivamente cerrar estas puertas, no volverme  a acordar de nada, seguir viviendo pero  los recuerdos siempre llegan, ¿será que está vivo?,  ¿los soldados lo reclutaron?, ¿dónde  está? Es mucho dolor, entonces  no entiendo porqué esta gente hace esto, no entiendo esta guerra  y pido que me entreguen los restos,  no me importa la reparación, pero es algo muy doloroso, entonces  no hay  dinero que calme un dolor así y venir aquí es hacer memoria, es no olvidar, pero como es muy doloroso, uno quisiera olvidarlo.

Son  más de 50 años de  guerra y yo no lo sabía; no sabía que los medios de comunicación más importantes en el país, eran los más  manipulados, no es que  yo sea guerrillera ni que me volví de la izquierda, sino que ellos controlan lo que se puede ver, lo digo porque vine con la foto de mi hijo a RCN y a CARACOL y ellos nunca lo pasaron porque alguien manipula eso. Que estos 50 años  de guerra terminen, que mi hija pueda vivir en este país  en paz, que termine todo esto y lo que está pasando, esas desapariciones lo vuelven a uno loco, eso no sólo afecta a la persona que desaparecen  sino también a  toda la  familia y sociedad, a todos nos afecta porque si él estaba cometiendo un delito o  estaba actuando al margen de la ley, debieron haberlo judicializado, pero no hacer esta canallada. Que ayuden a visibilizar, a que estos canales no sean tan corruptos, que se conmuevan de la gente humilde, definitivamente ellos saben a quienes se lo hacen.»